Ejercicios de (des)organización

Uno

Tengo veintiséis años y las uñas pintadas de plateado como si tuviera cinco y acabara de descubrir la escarcha. Me contaste que a los veintiséis te pintaste las uñas por primera vez en tu vida.

Me enseñaste un gato gordo y redondeado y manoseado y me escupiste con saña un montón de mentiras que aún estoy tratando de expulsar de mi sistema. Había mucha gente mucha mucha era verano pero yo no sentía ni frío ni calor solo mi mano palpitando en la tuya y por primera vez no pensé en los carteristas. Yo siempre pienso en los carteristas.

Quédate el gato y la plaza y esas calles son todas tuyas yo no quiero nada no quiero. Me llamaste mi amor y creo que no te diste cuenta pero yo sí aún me atormenta aún lo repito aún lo escucho no te diste cuenta.

Bajo la premisa de no querer hacerme daño me han quebrado todos los huesos. No quiero hacerte daño crac el antebrazo. No quiero hacerte daño crac crac las vértebras una tras otra. No quiero hacerte daño crac el fémur hecho astillas. No quiero hacerte daño no queda nada no quiero rebuscar en la basura me duele quiero que el maldito gato desaparezca y que esa marca en el calendario pierda significado quiero que no existan los calendarios.

Dos

Tengo frío calor frío calor frío calor frío no me hallo en este cuerpo, en esta primavera que no se acaba y este verano que no llega o sí o a ratos. La rodilla izquierda grita si la apoyo fuerte es un látigo no puedo correr para alcanzar el autobús me duele. A los veinticinco me convertí en huérfana pero me queda grande la palabra. Una orfandad distinta que no encaja ni cabe en el diccionario una orfandad de miedo enfermedad y orfandad suenan parecido y yo todavía no sé qué hacer con tanta memoria me duele.

Ya no soy huérfana nunca lo fui mis padres no han muerto. Tengo más padres que el promedio. Me pidieron que escribiera sin pensar no como escritora no uses signos de puntuación no ordenes solo escribe. Hay que rebuscar entre la basura con cuidado y con recelo porque las piedras preciosas se encuentran entre lodo pero yo soy el lodo te dije y tú sonreíste porque confías confías confías. Tengo miedo y no sé bajar los brazos.

2 comentarios en “Ejercicios de (des)organización

  1. Bueno, me gustó muchísimo. La falta de puntuación cansa después de un rato, pues todo el texto es así, fue lo que te pidieron, pero si -un día, escribiendo como escritora- decides usar ese estilo en ciertos momentos o partes, se te daría fantástico. En fin, que estoy diciendo que al buscar no escribir como escritora te quedó muy bien y tal vez hayas encontrado cómo suena esa voz que cuenta lo que va por dentro y que, a mi parecer, es la más honesta.

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  2. La falta de puntuación me cansó hasta a mí, jajaja. No me gusta leer así, atropellado y sin pausas, y tampoco me gusta escribir así, pero creo que fue un buen ejercicio. También creo que eso de «escribe sin signos de puntuación» fue más para indicarme que no buscara tener un estilo, orden y rigor, y quizá no era tan literal, pero me lo tomé innecesariamente al pie de la letra. Vamos a ver qué sale de estos ejercicios: creo que si no lo hago mi terapeuta va a romper conmigo. Mua.

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